Infografía: conozca el último refugio de los moches
Una duna se engarcó de proteger durante siglos este templo donde se han encontrado vestigios de ofrendas de una sociedad que posiblemente enfrentaba sin´éxito los embates de la naturaleza
Domingo 25 de julio de 2010 - 01:25 pm
Por Wilfredo Sandoval
Infografía: Raúl Rodríguez
Hace ocho meses el lugar parecía uno de los cientos de montículos arqueológicos que se hallan diseminados en Lambayeque. Hoy, después de retirar toneladas de arena, ha emergido uno de los escenarios donde hace más de 1.300 años los integrantes de la élite moche presidieron sacrificios humanos y fastuosas ceremonias. Estos hechos quedaron grabados en los muros de los altares y en un extenso corredor de 70 metros, que conduce hasta la plataforma principal del templo.
El arqueólogo Manuel Curo explicó que las investigaciones desarrolladas han permitido tener un mejor entendimiento de lo que significaría el monumento arqueológico. “En muy pocas oportunidades habíamos tenido la oportunidad de encontrar en un mismo escenario la representación de ceremonias de alto contenido religioso, encabezados por los sacerdotes y dignatarios. Las representaciones constituyen el fiel reflejo de los elementos existentes en los edificios excavados”, aseveró.
El codirector del proyecto, Carlos Wester, explicó que Huaca Bandera fue el escenario donde en una o varias oportunidades los personajes de la élite llegaron para presidir rituales de sacrificios humanos como parte de una ceremonia vinculada con la fertilidad o quizás con la inmolación de prisioneros de guerra.
BAJADO DE http://elcomercio.pe/noticia/613686/infografia-conozca-ultimo-refugio-moches
Blog de discusión de historia y actualidad "Toda realización humana que olvida a sus antecesores está perdida". Alfred North Whitehead (1861-1947; matemático, metafísico y filósofo británico)
lunes, 26 de julio de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
Un datito sobre Prado y su traición
Mariano Ignacio Prado, el presidente que desertó del Perú el día de su cumpleaños.- La traición del capitalista original del oligárquico Imperio Prado
“El viaje del general Prado no significa más que una vergonzosa deserción.”
El Comercio, Lima, 19 de diciembre de 1879 (1)
El jueves 18 de diciembre de 1879, alrededor de las 4 de la tarde, el presidente en ejercicio del Perú, Mariano Ignacio Prado, abandonó el país con rumbo a Panamá. Desertó de sus funciones tras ocho meses de fracasos en la guerra con Chile y en medio del correspondiente descontento popular. Fugó en el vapor-correo Paita, de la compañía inglesa Pacific Steam Navigation Company, cuya partida hizo demorar de las 10 de la mañana a las 4 de la tarde con el fin de posibilitar su embarque. (2) Prado huyó del país el día que cumplía 53 años de edad.
Mariano Ignacio Prado partió del Perú sin aviso previo y sin levantar sospecha que fugaría. Así lo informó el Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de los Estados Unidos en el Perú, Isaac P. Christiancy en comunicación al Secretario de Estado de los Estados Unidos, William M. Evarts. Durante la mañana y el mediodía del día 18 de diciembre, el presidente despachó como de costumbre en el Palacio de Gobierno, recibiendo el saludo de cumpleaños de funcionarios civiles y militares. A las 3:05 de la tarde abordó en la Estación de Desamparados el tren al Callao, en compañía del presidente del Consejo de Ministros y ministro de Guerra Manuel de La Cotera y Adolfo Quiroga, ministro de Justicia e Instrucción. Cuando llegó al Callao, la gente que lo vio creyó que había venido para inspeccionar el cuartel y fortificación del puerto.
Carta del embajador de EE.UU., Isaac P. Christiancy, al Secretario de Estado Evarts informando sobre la deserción del presidente Prado. Christiancy remarca que la resolución del Congreso utilizada por Prado para su viaje lo autorizaba a comandar los ejércitos peruanos en los países al sur del Perú (Bolivia y Chile). La misiva está fechada 23 de diciembre de 1879 (3).
Despedida del desertor
Al escapar del país en guerra del cual era presidente, Mariano Ignacio Prado dirigió la siguiente proclama (2). El documento circuló en Lima la noche de su abandono de funciones, es decir el 18 de diciembre de 1879:
El Presidente Constitucional de la República a la Nación y al Ejército:
Conciudadanos: Los grandes intereses exigen que hoy parta para el extranjero, separándome temporalmente de vosotros en los momentos en que consideraciones de otro orden me aconsejaban permanecer a vuestro lado.
Muy grandes y muy poderosos son, en efecto, los motivos que me inducen a tomar esta resolución. Los motivos que me deciden son en efecto muy grandes y muy poderosos.
Respetadla, que algún derecho tiene para exigirlo así el hombre que, como yo, sirve al país con buena voluntad y completa abnegación.
Soldados: Si nuestras armas sufrieron parciales desastres en los primeros días de noviembre, el 27 del mismo se cubrieron de gloria en la provincia de Tarapacá. Seguro estoy de que en cualquiera circunstancia imitaréis el ejemplo de vuestros hermanos del Sur.
Peruanos: S. E. el primer vicepresidente de la república queda encargado del poder ejecutivo conforme a la ley. Os recomiendo prestéis a sus actos toda vuestra cooperación.
Al despedirme os dejo la seguridad de que estaré oportunamente en medio de vosotros.
Tened fe en vuestro conciudadano y amigo.
Mariano Ignacio Prado
Lima, diciembre 18 de 1879
El encargo de la presidencia
Junto con la anterior proclama, Prado hizo circular un decreto en el que encargó la presidencia del país al vicepresidente general Luis La Puerta, un hombre de 68 años de edad y que era voz populi que se encontraba enfermo. El decreto fue el siguiente:
Decreto redactado por el propio Prado encargando el ejercicio de la presidencia de la república al vicepresidente, general La Puerta. Nótese en el documento la firma de Manuel González de la Cotera (Presidente del Consejo y Ministro de Guerra). También suscribieron el instrumento legal los ministros Buenaventura Elguera (Gobierno), Adolfo Quiroga (Justicia e Instrucción) y José María Químper (Hacienda). La inclusión de este último implica que el viaje de Prado originó erogaciones al Fisco Peruano.
El pretexto de la fuga
Prado intentó justificar su salida del país en la supuesta necesidad de efectuar personalmente en Estados Unidos y Europa las gestiones para la compra de armamentos y la adquisición de una escuadra. Así lo confirmó en su Manifiesto el ministro de Hacienda de Prado, don José María Químper (4).
La supuesta licencia del Congreso para el viaje de Prado
Mariano Prado defendió la viabilidad legal de su viaje acudiendo a la resolución del Congreso del 9 de mayo de 1879, en la que se le concedió “licencia al Presidente de la República para que, si lo juzga necesario, pueda mandar personalmente la fuerza armada y salir del territorio nacional”.
Dicha resolución fue adoptada en mayo de 1879 –a un mes y cuatro días de iniciada la guerra– cuando Prado y los parlamentarios suponían que bajo su mando directo –in situ– las fuerzas armadas del Perú realizarían un avance arrollador sobre el enemigo. Como Director de la Guerra, el héroe del 2 de mayo, Mariano Ignacio Prado, tendría que ingresar a los territorios de Bolivia y Chile, persiguiendo al enemigo en fuga. Es con ese fin exclusivo –comandar las fuerzas peruanas en el exterior– que el Congreso aprobó la salida de Prado del territorio nacional. Nótese, además, que la redacción del documento usa la expresión "salir del territorio nacional" y no la frase "viaje al exterior".
Por las anteriores consideraciones es que puede afirmarse que el viaje de Prado asumió el carácter de deserción. Prado recibió autorización del Congreso para “mandar personalmente la fuerza armada y salir del territorio nacional”. No recibió autorización para “salir del territorio nacional con el fin de comprar armamentos”.
Al fugar del país, Mariano Prado violó el artículo 95 de la Constitución Política del 10 de noviembre de 1860, que prescribía que el Presidente no podía salir del territorio de la República durante el periodo de su mando sin permiso del Congreso. El propio lector puede analizar la resolución del 9 de mayo de 1879 que se muestra a continuación:
Falsedad de la justificación de Prado
Resulta extraño que muchos peruanos hayan aceptado sin cuestionarla la excusa de la supuesta adquisición de armamentos usada por Mariano Ignacio Prado para fugarse del país. Como demostraremos a continuación, el argumento esgrimido por Prado no soporta el análisis más elemental.
En primer término, y por más servil a Prado que hubiera sido el Congreso de 1879, este organismo no podría haber aprobado una licencia para el viaje al extranjero del presidente con el fin de comprar armamento, estando el Perú envuelto en una difícil guerra. No era apropiado ni indispensable que el primer mandatario abandonase el territorio nacional. Por más desorganizado que hubiese estado el país, el Perú de 1879 contaba con personal diplomático, funcionarios civiles y militares, e inclusive empresas privadas que estaban responsabilizadas de sus adquisiciones bélicas, incluyendo las compras de urgencia.
En Estados Unidos, la principal empresa compradora de armas para el Perú fue la Casa Grace. En 1876, el presidente Prado nombró a W. R. Grace & Co. como agente oficial del Gobierno Peruano en San Francisco y Nueva York (5). Se estima que entre mayo de 1879 y agosto de 1880, la Casa Grace adquirió armamento y material de guerra para el Perú por un importe mínimo de US$3,200,000. Entre el equipamiento adquirido se encontraban los famosos torpedos Lay, los lanzadores Herreschoff, fusiles y municiones (6). Por su lado, como enviado del gobierno, el capitán de navío Luis Germán Astete adelantó las gestiones para la adquisición de un blindado en Nueva York. Sin embargo, no obtuvo el financiamiento necesario (7).
En Panamá, el agente oficial del Perú fue Federico Larrañaga quien contó con el apoyo de B. Mozley, superintendente del puerto de Panamá y hombre al servicio de la Grace. Furth & Campbell, firma con sede en Panamá, también al servicio de Grace, era la autorizada para transportar los envíos. José Carlos Tracy, encargado de negocios del Gobierno en Washington y hombre de confianza de Prado, estaba al tanto de todos las adquisiciones clandestinas de armas efectuadas en los Estados Unidos para el Perú. En Londres, el agente financiero del Gobierno al cuidado de las adquisiciones fue José Canevaro; en Italia, el ministro Luciano Benjamín Cisneros(8).
En segundo lugar, debe tenerse en cuenta que Estados Unidos y los países europeos –a los cuales supuestamente se dirigía Prado– tenían la obligación de honrar su status de naciones neutrales en el conflicto entre Perú y Chile. Ello implicaba que ni Estados Unidos ni las potencias europeas deberían efectuar venta de armas, municiones, pertrechos o naves militares a ninguna de las naciones en litigio.
Para efectuar las compras de armamento para el Perú, la astuta Casa Grace procedía en Estados Unidos de manera disimulada. Por ejemplo, una remisión de mil fusiles al Perú fue descrita por Grace en el conocimiento de embarque y factura comercial como “maquinaria agrícola”; otro envío de un bote de difícil detección nocturna, para uso de la marina peruana, apareció en los documentos de embarque como si el comprador fuera una compañía propiedad de la propia Grace, empresa satélite que se dedicaba a la explotación del guano de las islas (9). Muchas veces, los transportes de Furth & Campbell creyeron estar llevando al Perú maquinarias e insumos, sin percibir que el contenido real de la carga eran armamentos y municiones. Sin embargo, el superintendente Mozley en Panamá siempre supo el contenido de la carga en tránsito a nuestro país (10).
Si se considera la restricción vinculada a la neutralidad de las naciones fabricantes de armamentos, hubiera sido contraproducente para el país que la figura pública que era Mariano Ignacio Prado se presentase personalmente en los mercados proveedores con el fin de adquirir armamentos. Tan torpe acción hubiera puesto en evidencia que las naciones vendedoras de material bélico estaban en tratos con el Gobierno del Perú, violando el principio de neutralidad al que deberían adherirse.
William R. Grace destruye la coartada de Prado
Cuando Mariano Ignacio Prado llegó a Nueva York, uno de los antiguos “amigos” que acudió a recibirlo fue el negociante yanqui William R. Grace (11). En cartas de Grace fechadas en enero y febrero de 1880, este magnate –que construyó su fortuna sobre la base de negocios con los gobiernos peruanos– relató que Prado había llegado a la ciudad sin autoridad oficial y, lo que era peor, sin dinero para efectuar adquisición alguna. Textualmente, Grace escribió: “Al salir del Perú [Prado] no se llevó un gran fardo de dinero”. En esas condiciones, Mariano era inservible para cerrar nuevas transacciones con la Casa Grace. Por lo tanto, el siempre hábil William procedió a desviar a Prado hacia Europa, luego de tener con él “algunas cortesías” (12).
No está demás indicar que durante su estancia en el exterior –que duró hasta 1887– Mariano Ignacio Prado no efectuó ninguna adquisición de armamento militar para el Perú.
Mariano Ignacio Prado privado de la ciudadanía peruana y condenado a degradación militar pública
El 22 de mayo de 1880, el presidente-desertor Mariano Ignacio Prado fue privado de la ciudadanía peruana y condenado a degradación militar pública como consecuencia de su "ignominiosa conducta y vergonzosa deserción y fuga”. Firmaron el instrumento legal Nicolás de Piérola, Jefe Supremo de la República, y Miguel Iglesias, Secretario de Guerra.
La condena de la traición de Prado no sólo fue la confirmación de un extendido sentimiento de repudio a su fuga. Existe otro componente que acompaña el problema de la deserción pradista –el aprovechamiento personal del poder político– que fue percibido con claridad por la mayoría de observadores y formalizado por el ministro británico en Lima, Spencer St. John, en carta fechada el 22 de diciembre de 1879, dirigida al Marqués de Salisbury, Secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña.
Escribió el embajador: “El jueves 18 del presente el pueblo fue sorprendido al saber que el general Prado se había embarcado en el barco inglés de correo rumbo a los Estados Unidos… Su partida fue generalmente considerada como una huida vergonzosa... Siempre consideré que el general Prado no merecía en absoluto su cargo: en toda ocasión importante demostró una lamentable falta de coraje personal y es de destacar que el hombre conocido en el Perú como ‘el héroe del 2 de Mayo’, sea generalmente considerado como un cobarde consumado… La reputación financiera del general Prado va a la par con la de su coraje: todos los partidos lo acusan del peor sistema de expoliación” (13).
Es por la presencia de la corrupción señalada por Spencer St. John que puede calificarse como incompleto el decreto privando de la ciudadanía peruana a Mariano Ignacio Prado. Al Gobierno Peruano le faltó ordenar una investigación internacional sobre el enriquecimiento ilícito del fugitivo. La riqueza que amasó Mariano Ignacio Prado, vinculada en gran medida al uso del poder político en provecho personal en una época de corrupción generalizada, constituyó la acumulación originaria de capital de lo que sería conocido en el Perú como el Imperio Económico Prado, expresión por excelencia de la antigua oligarquía que dominó el país durante las dos terceras partes del siglo XX.
Adicionalmente, queda en pie una pregunta muy importante: ¿Cuáles fueron las verdaderas razones de la deserción del Perú de Mariano Ignacio Prado? Ambos temas serán tratados en los próximos posts.
Decreto privando de la ciudadanía peruana a Mariano Ignacio Prado. En él también se le condena a degradación militar pública “tan pronto como sea habido”.
Fuentes citadas
(1) Caivano, Thomas. 1904. Historia de la guerra de América entre Chile, Perú y Bolivia. Iquique: Librería Italiana Baghetti Hermanos, p. 346.
(2) Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. Lima: Editorial Universitaria, sexta edición corregida y aumentada, vol. 8, p. 173.
(3) Departamento de Estado de los EE.UU. 1880. Papers Relating to the Foreign Affairs of the United States. Washington: Government Printing Office, pp. 819-820.
(4) Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. Lima: Editorial Universitaria, sexta edición corregida y aumentada, vol. 8, p. 178.
(5) de Secada, Alexander G. 1985. Arms, Guano, and Shipping: The W. R. Grace Interests in Peru, 1865-1885. In “The Business History Review”, Vol. 59, No. 4 (Invierno), Business in Latin America, pp. 610-611.
(6) de Secada, Alexander G. 1985. Arms, Guano, and Shipping: The W. R. Grace Interests in Peru, 1865-1885. In “The Business History Review”, Vol. 59, No. 4 (Invierno), Business in Latin America, pp. 612-613.
(7) Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. Lima: Editorial Universitaria, sexta edición corregida y aumentada, vol. 8, pp. 67-70.
(8) de Secada, Alexander G. 1985. Arms, Guano, and Shipping: The W. R. Grace Interests in Peru, 1865-1885. In “The Business History Review”, Vol. 59, No. 4 (Invierno), Business in Latin America, p. 611.
(9) James, Marquis. 1993. Merchant Adventurer. The Story of W. R. Grace. Wilmington: SR Books, pp. 129 y 132.
(10) de Secada, Alexander G. 1985. Arms, Guano, and Shipping: The W. R. Grace Interests in Peru, 1865-1885. In “The Business History Review”, Vol. 59, No. 4 (Invierno), Business in Latin America, p. 611.
(11) Basadre, Jorge. 1968-70. Historia de la República del Perú. Lima: Editorial Universitaria, sexta edición corregida y aumentada, vol. 8, p. 174.
(12) James, Marquis. 1993. Merchant Adventurer. The Story of W. R. Grace. Wilmington: SR Books, p. 135. Las cartas son de W. R. Grace & Co. a Grace Brothers & Co. (26 de enero de 1880) y de W. R. Grace al capitán de navío de la Armada Peruana Luis Germán Astete (28 de febrero de 1880).
(13) Bonilla Heraclio. 1980. Un siglo a la deriva: Ensayos sobre el Perú, Bolivia y la huerra. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, pp. 188-189.
FUENTE http://cavb.blogspot.com/
miércoles, 7 de julio de 2010
El Conflicto de la Haya en el Mercurio de Chile
TRIBUNA (EL MERCURIO DE CHILE)
Martes 29 de Junio de 2010
Mariano Fernández Amunátegui (1)
Últimamente mucho se ha opinado sobre nuestras relaciones con Perú y su pretensión ante la Corte Internacional de Justicia, destinada a modificar el límite marítimo existente con nuestro país. La política del nuevo gobierno chileno es aceptar que se “encapsule” este evento judicial y las relaciones se mantengan por carriles separados, estrategia desarrollada por nuestros vecinos, sin éxito hasta la llegada al poder del Presidente Piñera. Considero de interés recapitular brevemente de qué se trata este asunto y por qué estimo errónea la política de relaciones del gobierno actual.
1.- Mediante actos unilaterales y luego mediante tratados internacionales suscritos en 1952 y 1954, Chile y Perú (y también Ecuador) establecieron sus fronteras marítimas, limitando las respectivas soberanías en “el paralelo en que llega al mar la frontera terrestre”. Posteriormente, en 1968, en la frontera chileno-peruana se acordó establecer dos faros de enfilamiento, exactamente sobre la proyección terrestre del paralelo, con el objeto de que las embarcaciones reconocieran con claridad el paso de un país al otro. Este estilo de frontera marítima se convirtió en un sistema en las costas de la América del Sur occidental. Hoy tienen frontera marítima en el paralelo respectivo Panamá con Colombia, Colombia con Ecuador, Ecuador con Perú y Perú con Chile.
2.- En 1999, con ocasión de la entrega al Perú de los servicios en el puerto de Arica, previstos en el Tratado de 1929, el canciller peruano de la época señaló explícitamente que con esas decisiones se terminaban “todos los temas pendientes” en la relación de Perú con Chile. Sin embargo, a inicios del siglo XXI, Perú, contradiciendo lo expresado, construyó un caso, intentando desconocer una frontera acordada, respetada por Perú y la comunidad internacional sin una sola objeción durante más de medio siglo. Nuestro vecino nos ha colocado frente a jueces, renegando de acuerdos claros y debilitando el principio de Pacta sunt servanda (Hay que cumplir los pactos). Ha sido un acto inamistoso y una denuncia judicial que perturba nuestras relaciones. Quien es demandado y no ha cometido falta alguna, como es la situación de Chile, no sólo debe rechazar tal pretensión, sino que debe dejar en claro que esto afecta la dignidad nacional.
3.- Aquí discrepo con la actual conducción de la política exterior. Los gobiernos de la Concertación jamás perdimos de vista el interés nacional, y lo hemos defendido y promovido con bastante éxito en los últimos 20 años. La propia Presidenta Bachelet señaló que “nos habría gustado tener mejores relaciones con Perú”, pero la demanda ante La Haya las imposibilitó. Hemos sostenido que negocios, inversiones y comercio deben seguir adelante, sin limitación alguna, pero otras iniciativas no tienen cabida mientras estemos demandados ante un tribunal internacional. Sin embargo, el Gobierno —haciendo caso omiso de la prudencia que debe acompañar a la severidad en materia internacional— ha aceptado alegremente acoger la tesis peruana de “encapsular” el caso y desarrollar toda clase de relaciones e iniciativas, como si aquí no hubiera ocurrido nada.
4.- Conociendo la memoria peruana y la contramemoria chilena, tengo plena confianza en que el tribunal fallará a favor de nuestra posición, basada en el derecho. Las tendencias actuales de los tribunales internacionales están influenciadas por el derecho anglosajón, que resuelve según derecho, precedentes y equidad. Perú es débil en el derecho y en los precedentes, su alegato único posible es la búsqueda de una pretendida equidad (a cada uno un poco), y ella, de manera importante, depende del estado de las relaciones entre los litigantes, puesto que si una resolución en la que se le da algo a cada uno no genera tensión, la tendencia de cualquier tribunal podría inclinarse por ella. Contrario sensu, si una resolución “equitativa”, en el sentido de la tesis peruana, introduce una tensión por alejarse de lo que es lo que impone el derecho en este caso: reconocer el paralelo como el límite marítimo acordado, el tribunal —tendencialmente— se orientará hacia las reglas jurídicas positivas, es decir, hacia aquello que manifiestamente se acordó entre las partes.
5.- El actual canciller reconoce que la demanda peruana es un acto inamistoso. La lógica de esa premisa es que el Estado de Chile debería rechazar el acto inamistoso. Y no está ocurriendo, al punto que el embajador peruano se permite decir que el actual gobierno tiene un actitud más “desideologizada”, como si el comportamiento nuestro en el período anterior hubiese estado motivado por elementos ajenos al interés de Chile.
6.- El gobierno actual se está equivocando. Sus recientes manifestaciones en la relación con Perú inducen a confusión. Se están mezclando respetables intereses empresariales, que hemos respaldado, con asuntos relevantes de política exterior, generando un cuadro que es artificial y peligroso. Y coincido con “El Mercurio”, que en editorial reciente concluye que “estas consideraciones y experiencias aconsejan que los desafíos de la política exterior con Perú sean enfrentados con realismo y cautela”.
(1) Ministro de RREE de Chile
BAJADO DE http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2010/06/29/chile-peru-y-la-haya.asp
(1) Ministro de RREE de Chile
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Artículo de opinión
Antecesores británicos
Ciencia: Los primos británicos del hombre de Atapuerca
Los primeros humanos llegaron al norte de Europa hace más de 800.000 años, mucho antes de lo que se creía hasta ahora
ABC / madrid
Día 07/07/2010 - 19.03h
El anuncio del descubrimiento en 1994 de los restos del Homo antecessor, de 800.000 años de antigüedad, en la sierra de Atapuerca, supuso una revolución en lo que sabíamos hasta entonces de la evolución humana. Ahora, científicos británicos creen que humanos tan antiguos como nuestro hombre burgalés se establecieron en la costa de Happisburgh, Norfolk (Gran Bretaña) y que muy bien pudieron estar relacionados. No existen, de momento, restos fósiles que puedan confirmar ese impresionante parentesco, pero los investigadores sí se creen en disposición de afirmar una cosa: los seres humanos llegaron a tierras británicas, el primer asentamiento del norte de Europa después de que salieran de África, al menos 100.000 años antes de lo que se creía. Hasta ahora, se pensaba que, en esa época, nuestros antepasados no habían cruzado los Pirineros y los Alpes.
John Sibbick / AHOB
Happisburgh, hace 900.000 años
La investigación, publicada por la revista Nature, ha sido llevada a cabo por científicos del Museo de Historia Natural de Londres, el Museo Británico y la Universidad de Londres, entre otras entidades. Los científicos descubrieron 70 herramientas de sílex en las excavaciones de la costa de Happisburgh.
«Estos hallazgos son de lejos la evidencia más antigua conocida de seres humanos en Gran Bretaña, que data de al menos 100.000 años antes que los descubrimientos anteriores», explica Chris Stringer, jefe de investigación de los Orígenes Humanos en el Museo de Historia Natural. El hallazgo «tiene implicaciones significativas para nuestra comprensión del comportamiento humano, de su adaptación y supervivencia». Hasta ahora, las primeras evidencias de nuestra huella en Gran Bretaña se situaban en Pakefield (Suffolk) hace unos 700.000 años, cuando, por un breve período, el clima era comparable con el Mediterráneo actual. Los resultados de Happisburgh amplian esa presencia aún más allá en el tiempo.
Mamuts y tigres dientes de sable
Los artefactos encontrados también indican cómo era la zona en esa época. El sitio se encontraba en un antiguo cauce del río Támesis, con piscinas de agua dulce, marismas y un bosque de coníferas. Allí se reproducían una gama diversa de herbívoros, como el mamut, el rinoceronte y el caballo. Entre los depredadores había hienas, tigres dientes de sable y, por supuesto, el ser humano.
Los investigadores creen que los humanos que hicieron estas herramientas podrían estar relacionados con el Homo antecessor de Atapuerca. «La cuestión de la ocupación más temprana de Europa ha sido el centro de acalorados debates en los círculos arqueológicos del siglo pasado», comenta Stringer. «Por eso tratamos de construir un calendario detallado de la presencia humana en Gran Bretaña y la Europa continental durante el Pleistoceno, pero esa ocupación fue muy episódica y, en muchas regiones, la ausencia parece haber sido la regla».
BAJADO DE http://www.abc.es/20100707/ciencia/primos-britanicos-hombre-atapuerca-201007071830.html
martes, 6 de julio de 2010
Merecido Premio
Premian plan de cuidado de Chan Chan
La Unesco reconoció al Perú por su propuesta de conservación de la ciudad de barro, la que tendrá el apoyo de voluntarios extranjeros.
Voluntarios de Francia, Corea del Sur y España trabajarán en plan de conservación. (USI)
El Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco otorgó el premio Patrimonio a la Brigada de Voluntarios Bolivarianos del Perú por su plan de conservación de Chan Chan .
Según Carmela Quin, coordinadora del Programa de Educación de la Unesco , y quien inaugurará esas labores de voluntariado en el recinto, dicha experiencia permitirá renovar el compromiso de los jóvenes del mundo con la historia.
El tercer vicepresidente del Congreso, Antonio León Zapata, informó que diez jóvenes procedentes de Francia, Corea del Sur, España, Bélgica y Rumania, realizarán desde mañana hasta el 25 de julio labores de voluntariado en Chan Chan.
Bajado de http://peru21.pe/noticia/506011/premian-plan-cuidado-chan-chan
GUERRA CON CHILE: El hundimiento del LOA
EL HUNDIMIENTO DEL «LOA» HACE 130 AÑOS
por Ernesto Linares; elinaresm@hotmail.com
BAJADO DE http://www.voltairenet.org/article166178.html
Hace 130 años, el 3 de julio de 1880, hábiles torpedistas peruanos lograron hundir en el Callao el transporte artillado Loa, buque que formaba parte de la escuadra chilena que bloqueaba el Callao, por medio un torpedo hábilmente escondido (hoy se llamaría mina submarina) en un bote lleno de víveres.
Arovechando la fecha, reproduciré algunos documentos sobre esta acción.
El Loa
El Loa era un transporte que pertenecía a la Compañía Sud Americana de Vapores (CSAV). Comisionado desde 1873, había sido arrendado por Chile desde el 12 de mayo de 1879 a 18 mil pesos mensuales. Desplazaba 1,657 toneladas, tenía casco de hierro, velocidad de 12 nudos y estaba artillada de dos cañones Armstrong de 6 pulgadas de retrocarga. Después de su hundimiento, se pudieron recuperar los 2 cañones, de los cuales uno se montó en el blindado Blanco Encalada (1).
Los chilenos sabían del torpedo
Debido a un buen servicio de espionaje, los chilenos supieron que los peruanos preparaban un torpedo para hundir uno de sus buques desde días antes del siniestro. El presidente de Chile, Aníbal Pinto, se enteró de los planes peruanos y telegrafió al gobernador de Iquique, capitán de navío Patricio Lynch, para que este a su vez se lo comunique al Jefe de la Escuadra, contralmirante Galvarino Riveros. El siguiente documento es la prueba:
“COMANDANTE EN JEFE DE LA ESCUADRA
Callao, junio 22 de 1880
El Comandante Jeneral de Armas de Iquique, con fecha 4 del presente mes, me dice:
“S. E. el Presidente de la República, en telegrama de ayer, me dice para V. S. lo que sigue:
En primera oportunidad comunique a Rivero lo siguiente: “En una carta de Lima se dice lo siguiente:
“En Ancón preparando el joven Manuel Cuadros un segundo torpedo a pesar de haber tenido un fin desgraciado el primero. He oído decir que el torpedo es de esta manera: Se compone de una lancha de vela, cargada con comestibles i carneros, i al quitar el último bulto, hai un resorte para reventar el torpedo.”
Lo que trascribo a V. S. para su conocimiento i demás fines.”
I yo a V. S. para que tome las medidas del caso.
Dios guarde a V. S.
GALVARINO RIVEROS
Al comandante de la corbeta O’Higgins” (2)
El historiador chileno Vicuña Mackenna cuenta que “…Nunca se supo quien había mandado a Chile con veinte días de anticipación un aviso tan certero.” (3)
Aun así, el capitán de corbeta Juan Guillermo Peña, comandante del Loa, y sus oficiales no escucharon la advertencia de su superior y el Loa se hundió.
La operación. Partes oficiales
Sobre los peruanos que prepararon el artefacto explosivo, el historiador peruano Francisco Yábar es quién da más luces al respecto:
“En 1880 un grupo de torpedistas fue dirigido por el capitán de fragata Leopoldo Sánchez obedeciendo órdenes directas de Piérola. Resulta no menos que curioso este manejo paralelo las actividades torpedistas pues la Secretaría de Fomento también las realizaba por separado, aunque con algún grado de coordinación con la Armada. El hundimiento del transporte chileno Loa y la goleta Covadonga están relacionados con las actividades del comandante Sánchez y del ingeniero Manuel Cuadros Viñas con quien Piérola debió contactarse a mediados de marzo de 1880 con el fin de preparar un torpedo, dejando al comandante Sánchez que coordine los detalles de la operación.” (4)
Manuel Cuadros junto con el ingeniero Desmaison, el operario Joaquín Sotelo y el carpintero José Chumpitasi prepararon la lancha con los explosivos que hundirían al Loa. El alférez de fragata Carlos Bondy fue el encargado de remolcar la embarcación con el explosivo para dejarla a la vista de alguno de los buques chilenos y lo narra de la siguiente manera en su parte oficial al Subsecretario de Marina:
“…El día 2 de los corrientes recibí de US orden de zarpar del puerto del Callao a cargo de una embarcación a la vela y con instrucciones de forzar el bloqueo al amanecer del día 3 manteniéndome a la vista de la escuadra chilena, con el propósito de que el buque de guardia capturase la embarcación que se me había confiado.
Estando al Oeste del puerto y a 5 millas de los buques extranjeros fondeados en la bahía, me faltó completamente la brisa a las 3 a.m. por cuya circunstancia tomé a remolque la lancha con la pequeña embarcación de que disponía y resolví fondearla, pues estaba expuesto a ser cortado por cualquiera embarcación enemiga, y no contando sino con tres hombres, y separado de la costa por una distancia de 7 a 8 millas era imprudente continuar alargando la distancia en esa dirección. De acuerdo, pues, con la opinión unánime de los que tripulaban la lancha, nos dirigimos a tierra a las 9 hs. 50 m. a.m. a tomar órdenes.
US teniendo en consideración todo lo sucedido, me ordenó dirigirme nuevamente a la lancha apartando de ese modo la intención de remolcarla hasta tierra para aprovechar su cargamento. La maniobra mandada por US fue ejecutada por el que suscribe saliendo a las 3 h. p.m. y obtuvo desde luego los buenos resultados que se podrían esperar de una medida tan hábilmente combinada. Al apercibirse el “Loa” que me dirigía a la lancha, puso proa a ella, arrió una de sus embarcaciones, la remolcó hasta su costado y a las 5 hs. 15 m. p.m. principio a descargarla volando en seguida.
Antes de terminar séame permitido dar las gracias a US por haberme honrado eligiéndome para llevar a cabo una comisión que ha sido coronada por el éxito más completo aunque no contaba para su buen desempeño si no con mi ardiente deseo de ser útil a mi país; pero obedecía a las órdenes y consejos de US y estaba además secundado par tres patriotas de corazón, el señor Juan Quintana de la Estación de Vigías y los matriculados José Morales y Manuel Arca y a su abnegada cooperación se debe todo el resultada obtenido.
Espero que US se servirá poner en conocimiento de SE el Jefe Supremo el animoso comportamiento de los tres personas que me han acompañado en la ejecución de un proyecto que ha dado por resultado la pérdida total de un buque enemigo con todos los valiosos elementos que contenía…” (5).
El capitán de fragata Leopoldo Sánchez escribió los siguiente en su parte oficial al Secretario de Marina, capitán de navío Manuel Villar:
“…El 3 amaneció el horizonte nublado por el Norte y solo a las 10 h. a.m. vino a despejarse, y entonces fui con el señor Cuadros al torreón de vigías del Arsenal y pudimos avistar con el telescopio instalado allí una balandra a la vela destacándose al Norte por entre los islotes Pescadores y fuera de los buques neutrales, era la que habíamos despachado. Toda la Escuadra bloqueadora permanecía en su fondeadero del cabezo de San Lorenzo. Viendo que la balandra permanecía estacionada dejamos ese observatorio y nos dirigimos al muelle dársena, allí vino a encontrarnos el alférez Bondy y nos manifestó que por falta de brisa y la mucha marejada no había podido avanzar más al Oeste, encontrándose además la gente cansada, que se habían quitado los seguros al aparato y pedía órdenes; se las di para que regresara y tratase de remolcar la balandra y le previne que si durante el resto del día no se dirigía el enemigo a tomarla, la llevara a fondear cerca de tierra e intentara al amanecer ponerla a la vista del buque chileno de ronda,
A las 4 p.m. establecido nuevamente con el señor Cuadros en el torreón del Arsenal, noté que el “Loa” se había desprendido del cabezo de la isla y avanzaba lentamente en demanda de la balandra y minutos después se podia distinguir claramente con el telescopio que el tope del “Loa” señalaba con la mano la embarcación y que un grupo de gente se dirigía al castillo de proa y aun se veía a la persona que iba sin duda a dar parte al Comandante. Desde este momento confié en que la balandra sería tomada y consideré perdido al “Loa” cuando ví que arriaba una falúa la que se dirigió en seguida hacia la balandra. En el acto hice telegrama a SE avisándole lo que ocurría. Llegada la embarcación enemiga al costado de la nuestra dio la vuelta alrededor de ella al parecer reconociéndola y momentos después la abordaron, y orientando sus velas se encaminaron al “Loa”. La balandra pasó por la aleta de estribor de este buque y se perdió de vista ocultada por él. Desde este instante nuestra ansiedad fue grande y las tripulaciones de nuestros buques y muchos de los vecinos del Callao que habían presenciado la caza esperaban un desenlace. Por mi parte abrigué por un momento la esperanza de que la balandra fuese llevada al “Blanco Encalada”. A las 5.30 p.m. una enorme masa de agua y negro humo se elevó del costado de estribor del “Loa” a gran altura, oyéndose algunos segundos después una fuerte detonación. El transporte herido dio un vivo balance hacia babor y reclinándose después a estribor se fue hundiendo de popa; siete minutos más tarde su casco había desaparecido por completo, quedando sólo fuera del agua la extremidad de sus palos a los que se aferraban varios de sus tripulantes.
El éxito más feliz había coronado la perseverancia y los esfuerzos de cerca de tres meses, el señor Cuadros, a quien algunos miraban con recelo desde el siniestro de Ancón, había obtenido un triunfo con su invento, y me es grato consignar en este oficio que la confianza que SE ha tenido en el éxito desde que conoció el aparato ha contribuido en mucho a la realización del acontecimiento de ayer...” (6).
La explosión hizo que el buque se hundiera en un intervalo de 5 a 10 minutos e inicialmente produjo 40 muertos sobre cubierta. Todos intentaron salvarse en los botes, pero por la explosión, sólo la segunda falúa era útil, pero como todos los tripulantes se lanzaron a esa, se volteó y pereció la mayor parte de sus tripulantes. En la segunda canoa se salvaron 2 ingenieros y 11 individuos y el resto se salvó por botes de auxilio, salvándose en total 10 oficiales, 33 individuos de equipajes y 12 militares (7), mientras los muertos fueron 118 chilenos y un boliviano que accidentalmente se encontraba ahí (8).
Otros testimonios del hundimiento
En tierra había expectativa por los conocedores por ver hundirse a algún buque chileno. Así lo expresa el italiano Pedro Storace, maquinista de la corbeta Unión, en su diario personal:
“El día 3 de Julio, encontrándose frente al puerto a unas siete millas, a las 5 p.m. el transporte chileno “Loa” apresó una balandra aparentemente sólo cargada de víveres; pero que en realidad no era sino una trampa puesta por los peruanos. La embarcación estaba cargada con dinamita, en conexión eléctrica a los sacos de víveres, estibados éstos en cubierta de modo que levantando uno de aquellos sacos, daba fuego a la dinamita. Todo fue preparado en la noche anterior, dejando a la balandra fondeada a cierta distancia al iniciarse el día. Entonces, aquella mañana, un bote con unos pocos marineros y un Alférez, salió del puerto fingiendo querer capturar la balandra llena de víveres. El “Loa” descubre al bote remolcando a la balandra, que aún no ha sido apreciada por ellos, y pone a su vez la proa hacia el bote, el cual, con intención de llamar más la atención, larga el remolque y fingiendo veloz huida se mete entre los buques neutrales, ganando la costa. Mientras tanto, el “Loa” se acerca a la balandra, que ha sido abandonada como un lazo, aprecia que está cargada de víveres, chanchos, gallinas, etc; la hace poner abarloada al costado. En lugar de llevarla intacta a la nave almirante, se dejaron ganar por cierto de la gula y principiaron a coger las gallinas, corriendo el riesgo de levantar uno de los sacos, que sería su muerte y la pérdida del buque. En tierra, los contados marinos, quienes conocían la treta, estaban de espectadores del resultado que dudosamente se confiaba. Con la balandra ya al costado, esperábamos verla remolcar rumbo a la nave almirante, cuando repentinamente distinguimos una altísima columna de humo, agua y pedazos de material dispersos y, en seguida por la distancia, oímos una gran detonación, la cual hizo trepidar la tierra y mientras se siente, desaparece el infortunado transporte. ¡Pobre gente! ¡Cuántas pérdidas! ¡Ah, la guerra! unos minutos después de la detonación, no se veía más nada. Hacia el lado S de la bahía se encontraba el resto de la flota bloqueadora y ¡aún ellos fueron espectadores! En vista de la desgracia sucedida, se movieron en ayuda de los náufragos” (9).
En Lima la noticia circuló rápidamente al día siguiente. El periodista Manuel Horta, corresponsal del diario “El Nacional”, escribió lo siguiente:
“Ayer a las 5 P. M., el Loa, que estaba en guardia cruzando la bahía, se dirijió en demanda de una lancha que estaba enfilada a las Hormigas de Tierra.
Al encontrarse cerca, echó dos botes que avanzaron hácia dicha lancha tomándola a remolque hasta traerla al costado del transporte.
Como 10 minutos después se sintió una estruendosa detonación que hizo estremecer todos los buques surtos en la bahía i los nuestros que están en la dársena.
La esplosion había partido del Loa, que se hallaba frente al último buque neutral que se encontra a barlovento de ese fondeadero.
Una inmensa llamarada pareció salir del mar, cubriendo al buque enemigo. En seguida se sintió una nueva esplosion, menos fuerte que la primera i el Loa quedó envuelto en densas nubes de humo negro.
Cuanto estas se disiparon por efecto del viento, volvió a aparecer el buque enemigo, como si se hubiese levantado un telon. Estaba inmóvil i parecía no haber sufrido nada.
De repente se estremeció i se notó que la proa se levantaba mientras la popa se hundía rápidamente.
En menos de ocho minutos se fue a fondo como si fuera una ancla.
En el sitio que ocupaba antes solo se veía una inmensa cantidad de humo blanco, vapor quizás que se escaparía de los depósitos, que fue desapareciendo poco a poco
Entonces se pudo notar que solo se quedaban visible del trasporte enemigo los topes de los dos masteleros, en los cuales estaban agarrados los náufragos que habían escapado del siniestro.
Los demás buques enemigos estaban a ocho millas de distancia; empezaron a caldear en seguida, navegando después en dirección de donde se había hundido el Loa.
El Huáscar salió de su fondeadero; pero después de recorrer lentamente como mas de una milla, volvió a regresar al lugar de donde había partido.
Los náufragos que se han salvado han sido recojidos por la Garibaldi i otros buques de guerra neutrales.
Su número es de 26 inclusive el 2° comandante, que es el único oficial que se ha salvado.
La tripulación del Loa ascendia a mas de 200 individuos” (10).
En Chile se enteraron de la noticia por el siguiente telegrama difundido en los periódicos:
“(Recibido a las 12.15 P. M.)
Santiago, Julio 9 de 1880.
Señor Presidente:
Ha llegado el Lamar con la siguiente sensible noticia: El 3 del corriente, a las 5.20 P. M. ha sido echado a pique en la bahía del Callao el crucero Loa por un torpedo oculto en una balandra que se encontró fondeada con las velas izadas, cargada con comestibles i sin un solo tripulante.
El Loa estaba de guardia, la tomó, atracó a su costado i aclaró. Al levantar el último bulto tuvo lugar la esplosion, i cinco minutos después el crucero desparecía.
El Blanco i el Amazonas se dirijieron inmediatamente al lugar del siniestro para salvar a los náufragos. Dos buques ingleses, un italiano i otro francés enviaron también sus botes.
Como ve V. E. por esta relación, el desgraciado accidente del Loa ha tenido lugar en la forma exacta anunciada por V. E., de cuyo anuncio había recibido un duplicado el Almirante i puéstolo en conocimiento del capitán Peña i todos los demás comandantes de los buques de nuestra escuadra.
La desgracia no ha sido pues casual sino a ciencia cierta.n Pareciéndome de mui capital importancia el anuncio de V. E. sobre la celada que se preparaba, me valí de los conductos mas seguros para que él llegara a conocimiento del Almirante, i, en efecto, por dos conductos recibió el Almirante mi anuncio.
Tan pronto como este anuncio llegó a conocimiento del Almirante, lo comunicó a todos los comandantes de buques, i éstos lo hicieron con los oficiales.
De los oficiales del Loa se ignora la suerte que hayan corrido el capitán Peña, los guardia-marinas Oporto, Huidobro, Fierro, un cuarto ingeniero i un piloto.
De la tripulación se supone hayan perecido, a menos de haber llegado algunos a la playa, 104 individuos.
Hasta el momento de la salida del Lamar se habían salvado en los buques de la escuadra 12 oficiales i 51 marineros i soldados.
Parece que el teniente Señoret hizo presente a Peña que esa debería ser la lancha que V. E. anunciaba por mi conducto, pero que el comandante ordenó con insistencia su descarga.
El teniente Manuel Señoret ha venido en el Lamar, siendo portador de las notas del Almirante.
LYNCH” (11)
En el extranjero la noticia tuvo amplia cobertura. En el diario “La Estrella” de Panamá, se difundió la siguiente carta de su anónimo corresponsal en Perú:
“Lima, Julio 6 de 1880
………………….
Como a las 5.30 P. M. del dia 3 del presente mes, cuando las calles de Lima estaban llenas de jente que se dirijian a comer a sus respectivos hoteles, se hoyó una terrible detonación del lado del Callao, i al instante se hicieron millares de conjeturas relativas a la causa que la produjera. Veinte minutos después, un telegrama recibido aquí anunciaba que el trasporte chileno Loa había sido echado a pique por uno de nuestros torpedos. Este despacho se ha confirmado después. Ocho minutos después de la esplosion el buque se hundió. Cuarenta hombres solamente fueron salvados por algunos de los buques neutrales que se encontraban mui cerca del lugar del desastre.
La historia de este incidente de la guerra es mui curioso por la injeniosidad que se ha desplegado, i me propongo relatarla en unas pocas palabras.
Desde que la escuadra enemiga está en las costas del Perú, ha podido notarse que los oficiales y toda la tripulación en general, son muy adictos a las frutas y legumbres, y de que no se cuidaban mucho de distinguir los botes de los buques mercantes que hacen el mercado y los botes de los peruanos que vienen de tierra. Con este motivo un oficial que se había fijado en esta circunstancia, maduró al fin un proyecto del cual se propuso sacar alguna ventaja. Dicho proyecto lo realizó así: consiguió una lancha a propósito para su objeto, en el fondo de la cual colocó un torpedo, y sobre él hizo construir un piso falso, bastante cerca al fondo de la lancha, el cual apoyó sobre resortes. Luego cargó la lancha con un escogido surtido de camotes, yucas, chirimoyas, granadillas, gallinas, pavos, legumbres de todas clases, etc., etc., i remolcándola a fuera en dirección a la escuadra enemiga, antes de amanecer, la soltó de su cuenta, cuando ya lo juzgó en buen lugar.
Todo el día flotó esa lancha por su cuenta, pero los chilenos no la pudieron ver hasta eso de las 5 P. M., hora en que se pensó por los peruanos mandar un bote en su busca para evitar que cayese en manos de los neutrales.
El “Loa” estaba de guardia, y al notar que venía un bote de tierra hacia los buques neutrales, notó también la presencia de la lancha y en el acto se dirigió a ella. El bote de tierra al ver esto, se regresó con precipitación. El “Loa” mandó dos botes en busca de su presa, los cuales la condujeron a su costado e inmediatamente principiaron a descargarla. A medida que se sacaba la carga el peso disminuía, el falso piso se alzaba y los resortes en que se apoyaba, que estaban en conexión con el torpedo, iban quedando en libertad para producir bien pronto su esplosion.
Repentinamente ésta tuvo lugar, y los efectos fueron desastrosos. Las 300 libras de dinamita hicieron casi levantar al “Loa” de sobre las aguas. Los que de tierra espiaban con ansiedad las operaciones del “Loa “, dicen que el resultado fué terrible. Todas las casas del Callao se estremecieron y los buques todos temblaron como si hubiese ocurrido algún sacudimiento natural en el mar. El buque volado apareció primero envuelto en una gran masa de fuego, que poco a poco se convirtió en densa columna de espeso humo, i vióse después al “Loa” claramente como si nada le hubiera sucedido, pero de pronto su popa comenzó a hundirse con prisa i el buque todo se precipitó en el fondo del mar, desapareciendo para siempre!
Mientras esto tenia lugar, el “Blanco Encalada” y el “Huáscar” permanecían en sus posiciones, a unas ocho millas de distancia, demasiado léjos para prestar ninguna clase de ausilios a sus desgraciados camaradas que quedaron nadando para salvarse. Los botes de la Thetis, Penguin, Alaska, Decrés i Garibaldi fueron enviados prontamente al lugar del desastre. Los de los primeros dos mencionados lograron salvar a 30 individuos; el Alaska uno, el Decrés tres o cuatro i el Garibaldi seis, componiendo entre todos un total de 40. De éstos es probable que muchos mueran. Han perecido por lo ménos 150 hombres. Los únicos oficiales salvados son: el 2° jefe, herido, el médico i uno de los ingenieros.
Cualesquiera que sean las opiniones que se formen respecto a esta manera de guerrear, son los chilenos quienes ménos se pueden pronunciar en contra. Ellos fueron los primeros en ponerla en práctica cuando en la madrugada del 10 de Abril último enviaron una lancha-torpedo con el intento de hacer volar la “Unión” en momentos que sus oficiales i tripulación no se imaginaban que tenían tan cerca al enemigo. Si la Union se hubiera hundido, sus 200 hombres habrían perecido del mismo modo, que por consecuencia de un buen meditado golpe, han perecido los del “Loa”. Pero el deber de vuestro corresponsal no es tanto moralizar como describir los hechos.
Algunos de los buques neutrales tratan la cuestión de salirse del puerto del Callao, por temor a los torpedos.
EL CORRESPONSAL” (12)
Pronto las noticias de los diarios en Lima dejaron del lado el hundimiento del Loa porque el 4 de julio arribó al Callao el transporte Limeña trayendo del sur los restos de Bolognesi, More, Zavala y a oficiales y soldados heridos en las batallas del Alto del Alianza y Arica.
……………….
Notas
(1) Pascual Ahumada Moreno. 1886. Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los documentos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, Tomo III, p. 289. Telegrama de Lynch del 29 de julio de 1880.
(2) Ibídem, p. 259.
(3) Benjamín Vicuña Mackenna. 1881. Guerra del Pacífico. Historia de la Campaña de Lima 1880-1881, p. 434.
(4) Francisco Yábar Acuña. 2001. Las Fuerzas Sutiles y la defensa de costas en la Guerra del Pacífico, p. 421.
(5) Ibídem, pp. 425-426.
(6) Ibídem, pp. 426.427.
(7) Ahumada, Op. Cit., p. 302. Resumen fiscal del sumario indagatorio de la pérdida del Loa.
(8) Ibídem, p. 295. Carta de Ernesto Turenne, cirujano en Jefe de la “O’Higgins”.
(9) Pedro Luis Storace. 1971. Un Marino Italiano en la Guerra de 1879, pp. 113-114.
(10) Ahumada, Op. Cit., p. 296.
(11) Ahumada, Op. Cit., pp. 288-289.
(12) Ahumada, Op. Cit., p. 297
BAJADO DE http://www.voltairenet.org/article166178.html
lunes, 5 de julio de 2010
Pinturas africanas en tela en el Museo Afropeuano
Museo Nacional Afroperuano exhibirá colección de pinturas africanas en tela
Museo Nacional Afroperuano exhibirá colección de pinturas africanas en tela batik.
Lima, jul. 04 (ANDINA). El Museo Nacional Afroperuano dará a conocer a la comunidad limeña una pequeña colección de la cultura africana denominada batiks, la cual consiste en pintura tradicional en tela.
Estas creaciones artísticas, de un lenguaje figurativo, son parte de la herencia cultural africana, la cual no se apago con la sombría época que le toco vivir durante la esclavitud, época que se conoce como la noche negra del continente africano y de la humanidad.
La técnica de los batiks consiste en dibujar sobre una tela y luego colorearla mediante el teñido, aplicando cera de abeja en las partes del dibujo que no se desea teñir.
En la mayoría de las ocasiones, la cera se agrieta al ser sumergida en el tinte, formando "rayas de hielo”, lo que hace que la tela adquiriera un encanto particular y característico.
Este arte fue llevado a África por comerciantes musulmanes y luego la práctica de la tintorería fue adaptada con gran majestuosidad en las culturas africanas, convirtiéndose en parte de la creación artística, historia y cultural de estos pueblos.
En un batik auténtico no se sabría distinguir la cara delantera de la cara posterior, de no ser por la firma del autor ya que ambas lados son idénticos. La técnica ha ido perfeccionándose y desarrollándose con el tiempo en diferentes países del Oeste de África como: Mali, Senegal, Costa de Marfil, Liberia y Guinea.
La colección que se exhibirá hasta el 25 de julio es de la propiedad del diplomático peruano Cesar Pastor Ortega.
El ingreso es libre y se llevará a cabo de lunes a sábado de 9:00 a 17:00, mientras que los domingos y feriados será de 9:00 a 13:00 horas, en el Museo Nacional Afroperuano, ubicado en Jirón Ancash 542, Lima.
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